Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán: Señora Azul

Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán -C.R.A.G.- son un cuarteto de música pop que surgieron en los años 70 provenientes de otras bandas que ya habían tenido éxito. Cánovas era el batería de la banda de rock progresivo Módulos y del grupo Franklin, Rodrigo de otra banda mítica,  Los Pekenikes,  Adolfo había sido vocalista y guitarrista de Los Íberos,  y Guzmán, junto con Rodrigo y los hermanos Martín, habían pertenecido a otro grupo que se llamaba Solera. Pese a no tener éxito cuando publicaron sus discos, el paso de los años les ha reconocido su trabajo hasta el punto de que su elepé Señora azul, está considerado como uno de los mejores de la historia del pop español. Músicos completos que cantaban, componían y tocaban algún instrumento, fueron comparados con la banda estadounidense Crosby, Still, Nash and Young, y consiguían aglutinar composiciones de una gran brillantez. 

Un ejemplo lo podemos encontrar en la canción que dio nombre al disco que antes mencionábamos, “Señora Azul”. Una canción adelantada a su tiempo, con producción exquisita de Rafael Trabuchelli, melancólica, natural, y de gran riqueza instrumental, que algunos entendieron era una crítica contra el franquismo y la censura de aquellos años, aunque ellos aclararon que el tema estaba dedicado a los críticos musicales. Fue un fracaso comercial, pero el tiempo hizo justicia y ha conseguido hacer deslumbrar la gran calidad de la canción, y de las composiciones de un grupo cuya influencia ha ido aumentando con el paso de los años, haciéndose acreedores del título de grupo de culto por excelencia del pop español.

Letra
Señora azul, que sin contemplación,
Desde la cima de tu dignidad
Vas a imponer tu terca voluntad
Y con tu opinión medir nuestro criterio.

Señora azul, que ciega la razón,
Dejas sentir tu olímpico desdén,
Es sugestión tu alarde de saber,
Tu realidad es sólo confusión.

Tú no puedes apreciar con propiedad
El color de la cuestión,
Porque desde la barrera sueles ver
Toros que no son y que parecen ser.

Señora azul, de vicio criticón,
Sin dar la talla de profesional.
Señora azul, ¡qué lastima nos das!
La mediocridad está en tu corazón.

Tú no puedes apreciar con propiedad
El color de la cuestión,
Porque desde la barrera sueles ver
Toros que no son y que parecen ser

Señora azul, que sin contemplación,
Desde la cima de tu dignidad
Vas a imponer tu terca voluntad
Y con tu opinión medir nuestro criterio.

Señora azul, sabemos tu intención,
La frustración que te hace obrar así.
Señora azul, ¡qué lastima nos das!
La mediocridad está en tu corazón.

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